¿Por qué el contenido decide si un sitio vende?
Porque el diseño llama la atención, pero el texto es lo que convence. Un visitante decide en pocos segundos si entendió qué haces y si le sirve. Si el texto es genérico o está lleno de frases hechas, se va aunque la página se vea impecable.
El error más común que vemos: páginas que hablan de la empresa —«somos líderes», «contamos con amplia experiencia»— en vez de hablar del problema del cliente.
Escribimos al revés: primero qué le duele a quien te busca, después cómo lo resuelves, y al final quién eres.