El reto
Cuando una institución tiene muchos programas, el instinto es ponerlos todos en la misma página. El resultado suele ser que nadie encuentra el suyo. Aquí convivían públicos distintos: el colaborador que quiere una maestría, el que busca un curso corto y el área de recursos humanos que evalúa el convenio para toda la empresa.
Además había una exigencia de tono. Es una comunicación institucional asociada a una universidad reconocida: tenía que verse a la altura sin caer en la solemnidad que aleja al lector.